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mercredi 16 février 2011

ACERCA DE LA MISERIA UNIVERSITARIA Y DEL DECLIVE DEL PENSAR

FELIX RODRIGO MORA. SEIS ESTUDIOS (fagmento II)




La percepción social del mundo universitario ha cambiado en los últimos decenios... Ya muy pocos esperan que mejore la sociedad, de manera que se acude a ella para lograr las credenciales y titulaciones que permitan acceder a empleos mejores y más remunerados, y nada más... muchos se sorprenden en el presente de la incultura, insustancialidad y zafiedad de una buena parte de los titulados universitarios, a los que a menudo consideran de una calidad humana y capacidad de comprender las realidades de la vida bastante inferior a la de sus padres y abuelos, que no conocieron la enseñanza superior. Por consiguiente, ésta ahora es contemplada por prácticamente todos como una expendeduría de títulos... La organización misma de la universidad deja lugar a pocas ilusiones... un agobiante sistema de jerarquías alcanza hasta el último rincón de la institución, lo que da origen, entre quienes desean medrar, como académicos o como estudiantes, a mucho servilismo, pues el ascenso profesional depende sobre todo del grado de prosternación ante catedráticos, jefes de departamento y similares. En todo el conjunto, la calidad intelectual, las dotes pedagógicas y la bonhomía personal son lo que menos cuenta. Las ínfimas minorías de docentes que difieren... son condenados... malogradas sus carreras... Como en todo sistema jerárquico, en la universidad quien colabora es premiado y quien disiente es sancionado, lo que mide la falta de libertades que le es propia...
Los mejores, entre los jóvenes, llegan a la universidad con la ilusión de aprender y formarse, de hacerse más sabios y maduros, pero lo que encuentran es despotismo de cátedra, ignorantes multi-titulados, indiferencia generalizada, preocupación en exclusiva por la propia promoción... La universidad no sólo degrada intelectivamente al estudiante sino que, además, le corrompe moralmente, al inculcarle los disvalores y vicios propios del sistema, el espíritu de medro, el servilismo, el furor competitivo, el egocentrismo...

Felix Rodrigo Mora. 
Seis Estudios. Editorial Brulot. Sevilla, 2010.
FUENTE : vocesdelextremopoesia

mardi 8 février 2011

Fragmento del interesante texto situacionista DE LA MISERIA EN EL MEDIO ESTUDIANTIL


Tras un largo periodo de sueño letárgico y de contra-revolución permanente, desde hace algunos años, se esboza un nuevo periodo de contestación del que la juventud parece ser la representante. Pero la sociedad del espectáculo, en la representación que se hace de sí misma y de sus enemigos, impone sus categorías ideológicas para la comprensión del mundo y de la historia. Domina todo lo que sucede en el orden natural de las cosas y encierra las verdaderas novedades que anuncian su superaciónen el marco estrecho de su ilusoria novedad. La rebelión de la juventud contra el modo de vida que se le impone, en realidad no es más que el signo precursor de una subversión más amplia que englobará al conjunto de los que experimentan, cada vez más, la imposibilidad de vivir el preludio de la próxima etapa revolucionaria. La ideología dominante y sus órganos cotidianos según mecanismos experimentados de inversión de la realidad, no pueden más que reducir este movimiento histórico real a una pseudo-categoría socio-natural: la Idea de la Juventud (que estaría en la esencia del rebelarse). De este modo, se somete una nueva juventud de la rebelión a la eterna rebelión de la juventud, renaciendo en cada generación para esfumarse cuando “el joven es ganado por la seriedad de la producción y por la actividad, de cara a fines concretos y verdaderos”. La “rebelión de los jóvenes” ha sido y es todavía objeto de una verdadera inflación periodística que crea el espectáculo de una “rebelión” posible que se da a contemplar para impedir que se la viva, la esfera aberrante -ya integrada- necesaria al funcionamiento del sistema social; esta rebelión contra la sociedad, paradójicamente la tranquiliza porque está considerada como parcial, en el apartheid de los “problemas” de la juventud -como hay problemas de la mujer o un problema negro- y no dura más que durante una parte de la vida. En realidad, si es que hay un problema de la “juventud” en la sociedad moderna es que la crisis profunda de esta sociedad es sentida con más acuidad por la juventud. Producto por excelencia de la sociedad moderna, ella misma es moderna, sea para integrarse sin reservas, sea para rechazarla radicalmente. Lo que debe sorprender, no es tanto que la juventud sea rebelde sino que los “adultos” sean tan resignados. Esto no tiene una explicación mitológico sino histórica: la generación precedente ha conocido todas las derrotas y consumido todas las mentiras del periodo de disgregación vergonzosa del movimiento revolucionario.
Considerada en sí misma, la “Juventud’ es ya un mito publicitario profundamente ligado al modo de producción capitalista, como expresión de su dinamismo. Esta ilusoria primacía de la juventud ha sido posible con la puesta en marcha de la economía, tras la Segunda Guerra Mundial, a consecuencia de la entrada en masa en el mercado de toda una categoría de consumidores más maleables, un rol que asegura una patente de integración a la sociedad del espectáculo. Pero la explicación dominante del mundo se encuentra de nuevo en contradicción con la realidad socio-económica (con retraso respecto a ella) y es justamente la juventud la primera en asegurar una irresistible pasión de vivir y de sublevarse espontáneamente contra el tedio cotidiano y el tiempo muerto que el viejo mundo continúa segregando a través de sus diferentes modernizaciones. La parte rebelada de la juventud expresa su rechazo sin una perspectiva de superación, es decir, su rechazo nihilista. Esta perspectiva se busca y se establece por todas partes del mundo. Le es preciso alcanzar la coherencia de la crítica teórica y la organización práctica de esta coherencia.