Affichage des articles dont le libellé est ANARCHIE. Afficher tous les articles
Affichage des articles dont le libellé est ANARCHIE. Afficher tous les articles

mardi 13 décembre 2011

Juego serio: el Movimiento Occupy y los cuernos gemelos de la opresión y la revolución

Provocador ensayo en que Aeolus Kephas explora la faceta des-ilusionante del Movimiento Occupy y cómo la revolución, esencialmente egoísta, termina fortaleciendo las estructuras a las que cree oponerse.


En este post, en el que recojo comentarios recientes que hice en Reality Sandwich, Facebook y de un diálogo que sostuve con un amigo manifestante, quisiera abordar lo que tiene de desilusionante el Movimiento Occupy y cómo el activismo social solamente fortalece las estructuras que desafía. Esto no sería necesariamente malo, sin embargo, excepto porque la gente llega con propósitos y resultados específicos en mente y por esta razón termina frustrada y desilusionada. Es este aspecto desilusionante lo que considero negativo, no el activismo en sí, que como forma de pasar el tiempo es tan válida como cualquier otra (al menos para algunas personas). Hay una impresión creciente, sin embargo, de que la “revolución global” es evidencia de un cambio colectivo de conciencia y —derivando de esto la siguiente deducción “lógica”— de que esto es, de hecho, su símbolo. En mi opinión nada podría estar más alejado de la verdad, por razones que expondré a continuación lo mejor que pueda.

Anonymous me parece interesante desde esta perspectiva porque Anonymous existe en un reino de las sombras entre dos paradigmas, sin la obvia pertenencia a ninguno de ellos. De hecho aventuro que hay tres paradigmas relevantes para esta discusión: 1) el paradigma dominante del dinero, el poder, etc. 2) el paradigma opuesto de la rebelión, la resistencia, los valores comunitarios y la expresión individual 3) el paradigma que intentaré describir en este post, un paradigma que percibe los primeros dos como meras imágenes especulares de uno y otro y, por lo tanto, como igualmente obsoletas. A mi juicio, Anonymous, que existe en algún lugar entre el segundo y el tercer paradigma, no está causando ningún cambio, social u otro cualquiera, sino que está suscitando únicamente una manifestación superficial de cambio. Como su personaje inspirador Guy Fawkes/V, Anonymous trabaja con fuegos de artificio, creando un juego deslumbrante de luces y sombras que finalmente no tiene ninguna consecuencia real. Para mí es su inconsecuencia misma lo que hace todo ello mucho más puro.

Hablando recientemente con Ramsey Dukes sobre el tema, este comentó la diferencia entre el arte y la magia: la magia, dijo, trata de conseguir los resultados/cambios deseados, mientras que el arte es simplemente una liberación de las energías creativas y después un seguimiento de cómo esas energías traen el cambio, independientemente de nuestra voluntad (en el modelo cuádruple de Ramsey de Magia-Arte-Religión-Ciencia, la magia involucra al arte). El Movimiento Occupy (magia, en su mejor faceta) se superpone a Anonymous (arte, en su mejor faceta) porque algunos manifestantes utilizan máscaras y Anonymous alienta e incluso planea las protestas. Y como Anonymous, el Movimiento Occupy es una manifestación más que un catalizador de cambio. Su principal diferencia con respecto a Anonymous, es que, en mi impresión, muchos o la mayoría de los participantes de Occupy creen que están propiciando el cambio o al menos aspiran a hacerlo.

Esta es una diferencia clave. Es la diferencia entre dejar que un zeitgeist (espíritu) se mueva a través de uno (sin que sea necesario entenderlo) e intentar mover las cosas por uno mismo hacia el fin deseado. Por ejemplo: yo podría estar escribiendo este texto con miras a persuadir a otros de mi punto de vista; por el otro lado, podría simplemente estar usando las palabras como un medio para ver qué se está moviendo en el interior, qué viene a través de mí, sin ningún resultado específico en mente. En realidad es un poco de ambas —cuán efectivo será este texto será la única determinación real de qué tanto mi ego está previniendo que la interacción real (y por tanto la comunicación) ocurra.

Otra diferencia es distinguir la tiranía, la opresión, etc., de ellos, sin hacer un juicio de valor sobre ellos y tener un problema personal con ellos. Lo dicho sobre escribir este texto: si reconozco el aspecto desilusionante del Movimiento Occupy, ¿puedo hacerlo sin sentirme superior a este o sin verlo como un problema que necesita arreglarse? Para Anonymous y todos aquellos que quisieran aproximarse a la vida (incluyendo la tiranía y la opresión) en un espíritu de juego similar, el sistema global de control no es un problema que necesita arreglarse sino un digno contrincante en un gran juego de ping-pong cósmico. La diferencia entre estos dos oponentes es que un lado sabe que todo es un juego, mientras que el otro lo ve todo con mortal seriedad. Cuando los activistas toman su “revolución” en serio, yo diría que sin darse cuenta se están uniendo al lado al que se oponen, porque entonces comparten con este el mismo “espíritu”.

La revolución y la tiranía son los cuernos gemelos de un mismo demonio y la prueba es que, tal y como lo dictan las leyes físicas, la resistencia fortalece. Basado en ejemplos históricos (esto es, experiencia previa), oponerse a la estructuras de poder solamente refuerza y fortalece a largo plazo esas mismas estructuras. Como prueba A de este argumento presento el 9/11 y la resultante “guerra contra el terror”, la Patriot Act y la miríada de formas en que el gobierno de los Estados Unidos (y el global) utilizaron un acto de resistencia para consolidar su poder político y extender el aparato de tiranía, la misma tiranía que el ataque a las Torres Gemelas intentó (supuestamente) minar.

Como lo veo (y admito que no he experimentado directamente las protestas o acampadas), el Movimiento Occupy tiene dos propósitos. Primero, es una oportunidad para que la gente se reúna y conecte en una forma “divertida”, preferible a joderse con drogas y alcohol. Segundo, está sirviendo para ampliar la brecha existente entre las estructuras sociopolíticas de poder (y la supuesta “élite” detrás de estas, el 1%) y “el pueblo” (el 99%), quienes son, ambos, sujetos de dichas estructuras y, paradójicamente, quienes las preservan al depender de ellas. Como lo demuestra la reacción política reciente, el Movimiento Occupy actúa para dinamizar la vieja polarización del “nosotros y ellos”, tanto en la psique colectiva como en la individual. Todo esto es suficientemente “positivo” con miras a representar el psicodrama cristiano del Armagedón, ¿pero es eso realmente lo que deseamos?

Me parece que los Occupy de verdad quieren mejorar su suerte y la suerte de los presuntos oprimidos y en eso, quizá, radica el problema. Yo pienso que todos nosotros estamos igualmente oprimidos independientemente de nuestras condiciones sociales y que intentar mejorar esas condiciones resistiendo la corrupción gubernamental es como cambiar de lugar los muebles de una casa que está incendiándose. En cuyo caso mi pronóstico es que los niños de la revolución quedarán sumamente decepcionados cuando adviertan que el Movimiento Occupy —al energizar al enemigo— conduce a un resultado exactamente opuesto al que esperaban, esto es, a la concreción de la tiranía.


También imagino que muchos de los participantes más conscientes —de ambos bandos— saben esto, aunque puedo estar equivocado en la medida en que nada ciega más a la gente frente a la verdad que los ideales. Me parece interesante que a pesar de lo bien versados que muchos de los manifestantes de Occupy están en conceptos esotéricos, parece que operan según una interpretación de cambio social relativamente ingenua o endeble, justo como si se tratara de estructuras políticas ordinarias y seres humanos corruptos dirigiendo el show en vez de un colectivo milenario, patrones ancestrales (alias “demonios”) de la negación. Para recurrir a un gran cliché: ningún cambio puede ocurrir externamente a menos que sea consecuencia de un efecto dominó de un cambio interno. Occupy en las ciudades es una gran diversión para la opresión de nuestras vidas, pero quizá esto haga más probable que se posponga un cambio psíquico interno, o la “revolución”, más que propiciarlo.

Para ser claro: no me opongo al Movimiento Occupy ni a desafiar al “sistema”. Es un viaje de ego colectivo, en mi opinión, pero esto no debe tomarse como un juicio de valor en tanto un viaje de ego colectivo tal vez sea justamente lo que necesitamos en este momento como especie. A lo único a lo que me opongo es a la ilusión, y ya que tengo las manos llenas por haber sobrepasado mis propias ilusiones, el lector quizá se pregunte por qué estoy perdiendo el tiempo confrontando la ilusiones de otros. Mis comentarios sobre el Movimiento Occupy y todo lo demás no son más significativos o importantes que el movimiento en sí. Son también, hasta cierto punto, exhortaciones de mi ego con algo más profundo y más real moviéndose por debajo de su superficie. Diré esto: aquellos que creen que el Movimiento Occupy es parte de un cambio colectivo no necesitan defenderlo de mis ideas “heréticas” porque, si están en lo correcto, nada de lo que diga hará ninguna diferencia.

Pero desde mi punto de vista todo este movimiento se trata de mejorar las condiciones de los individuos (y grupos de individuos), lo cual implica que mana de una conciencia del ego, separatista, y que los involucrados intentan representar un cambio externo. Como una especie de teatro catártico, esto podría ser (un tanto) efectivo, pero dependería de reconocerlo como teatro, orientado no hacia reformar las estructuras externas sino hacia el cambio interno de los propios participantes. El Movimiento Occupy es parte de un proceso más amplio, claro, como la tiranía y todo lo demás. Lo que más me preocupa es que muchas personas van a ver frustradas sus esperanzas (como antes con Obama) cuando se den cuenta de que la naturaleza de la tiranía es no ceder ante la presión. O por lo menos nunca ha sucedido.

mardi 1 novembre 2011

Reflections on the occupations past and future.

“The coming occupations will have no end in sight, and no means to resolve them. When that happens, we will finally be ready to abandon them.”
When we wrote that in December 2008 in New York City, after occupying a university building by Union Square, we were treated as youthful idealists, nihilist anarchists, even fascist thugs. What are your demands? they asked. But what are you for? they wondered. Occupy everything? they shrieked.
Alas. Our premonitions have come to pass.
It was only a matter of time. When the crisis first hit in the fall of 2008, its effects were diffuse, with individuals all over the country feeling it simultaneously, yet not collectively. Students, who have both the time to act and think free from the imperative to work, naturally reacted first. With an insurrection in Greece brewing, and a legitimation crisis of the American economy at hand, occupations without demands spread from New York to California, with thousands involved. Demands are irrelevant when no one can hear you, and so the only real demand was to occupy itself. Immature maybe, but not stupid. With foreclosures growing exponentially, and unemployment skyrocketing as well, occupying one’s space and means of living is the most obvious of actions. In the most unpolitical of Western democracies, one must first create a space for politics to emerge.
But students on their own are nothing. Especially left radical ones.
Always half way in and half way out of work, the student can only express frustration of what is to come, not what has been. Hence, the theoretical advantage of the current wave of occupations, which takes it starting point not as the looted future, but rather the broken present. From here, one no longer needs to “convince” others what “may” happen; rather, the present itself is cracking underneath everyone’s feet. And only those living in skyscrapers can avoid the initial fractures.

Prémonitions – sur les occupations aux États-Unis


Traduction d’un petit pamphlet écrit par un camarade américain sur les occupations.

Prémonitions
« Les occupations qui viennent n’auront en vue aucune fin, et aucun moyens de les résoudre. Quand cela arrivera, nous serons enfin prêts à les abandonner. »
Quand nous écrivions cela en décembre 2008 à New York, après avoir occupé un bâtiment de l’université à Union Square, on nous prenait pour de jeunes idéalistes, des anarchistes nihilistes, voir même des voyous fascistes. Quelles sont vos revendications ? nous demandaient-ils. Mais qu’est-ce que vous proposez ? se demandaient-ils. Tout occuper ? hurlaient-ils.
Hélas. Nos prémonitions se sont réalisées.

mardi 20 septembre 2011

France/Espagne: 1 frontière, 2 anarchies

L'anarchisme n'a de réelle existence que lorsqu'il est porté par le peuple. Un anarchisme de bourgeois ou de petit-bourgeois peut bien exister: il ne dépassera pas son milieu de classe et ne restera pas autre chose qu'une manifestation de marginaux. Quand il rejoint sa racine prolétarienne c'est bien différent et il est alors porteur d'une dynamique sociale. C'est sans doute la différence ici, dans les années 1930, entre l'anarchisme français se repliant sur lui-même, et l'anarchisme espagnol, pragmatique et créateur.
Cela a je crois marqué culturellement les classes ouvrières des deux pays. Dans l'un, plus empreint par le marxisme-léninisme - les "communistes" -,on méprise les intellectuels, et on les veut séparés des prolétaires, au service de ceux-ci. Dans l'autre, la culture et les intellectuels sont pleinement admis, sans préjugé. Les athénées libertaires avaient des bibliothèques où l'on trouvait toutes sortes de grands auteurs, que les "communistes" auraient traité "d'auteurs bourgeois". Un ouvrier anarchiste a souvent dans sa poche un bouquin qu'il lit en allant au boulot.
Un ami s'étonnait ainsi discrètement à la vue d'un vieux copain maçon en train de lire "Le Monde Diplomatique".
D'autres sont employés de collectivités...et créateur de films. C'est cette culture d'autodidacte et cette curiosité, sans préjugé, qui fait la force de l'anarchisme encore aujourd'hui.

Certains anarchistes, comme Bakounine, étaient des déclassés. Mais d'autres comme Elysée Reclus ou Kropotkine, tous deux géographes, étaient des savants unanimement reconnus. Leurs écrits et leur pensée libertaire ne valent, n'ont été pris en considération que parce qu'il y avait un courant populaire imprégnant toute la société même la bourgeoisie.

Les "vérités éternelles" de l'anarchisme sont aisément récupérées par le système capitaliste libéral s'il n'y a pas un mouvement de classe qui les soutient. A une certaine époque - il n'y a pas si longtemps que ça - certains anarchistes se réfugiaient dans le végétarisme, l'individualisme, l'athéisme, les communautés...sans vraiment remettre en cause le système dominant. Celui-ci ne pouvaient que regarder d'un oeil attendri ces "idéalistes".
Il n'en est pas de même lorsque le principe de la propriété est concrètement remis en question par la réquisition des terres et des entreprises comme lors de la Révolution Espagnole. Là ce sont des "rouges-assoiffés-de-sang", les pires des barbares.
En Espagne, dans les années 1930, il y avait peu de penseurs et théoriciens issus de la bourgeoisie ou même de la petite bourgeoisi, qui avaient rejoints le mouvement libertaire. On peut les citer sur les doigts d'une main. lsaac Puente, Diego Abad de Santillan - le seul aristocrate qui ait rejoint les anars - ... Les penseurs étaient tous issus des rangs prolétariens. Ce qui là encore ne cadre pas avec le schéma léniniste où l'avant-garde est forcément issu de la bourgeoisie. On ne connaissait guère les écrits de Bakunin. Mais les historiettes moralisatrices de Federica Montseny faisaient fureur.
En faites ce qu'il y à derrière l'anarchisme espagnol, c'est la réalité agraire, le monde paysan, el pueblo es el pueblo, le village c'est le peuple et inversement, c'est  à dire un lieu autonome qui ne vit que par lui-même où la solidarité n'est pas revendiquée mais naturelle, même égoïste si l'on se veut, mais la question ne se pose même pas,  "je t'aide comme tu m'aiderai", effectivement c'est une forme de pression sociale, mais au moins elle n'attend rien de l'état, elle n'est pas infantile, le troupeau humain se gère lui-même, il n'a pas besoin de berger.