mercredi 7 septembre 2011

Capítulo Cuarto: De la salud y los cuidados

Es principio básico de la vida el cubrimiento de los menesteres elementales, ya provenieren de las materias que la tierra ofrece que de las urgencias del corazón y la mente. Y sin embargo, es nuestro tiempo de tantas penalidades, que nuestra salud se deteriora, quedando cuerpo y mente en situación de precariedad extrema. Pues no hay salud cuando las relaciones humanas empeoran y la tierra enferma, siendo la salud fruto, que no causa, de la ecología social y ambiental.
Es por ello, que la salud descansa en una cadena cuyos eslabones son tanto hospitales como afectos y medio ambiente. Y que no habiendo mejor forma que los comunales, todos estos eslabones han de ser comunes, poniendo igual fuerza que esfuerzo en tener aire puro que buenos alimentos, buenos cuidados que mejores médicos.

Título sexto: De los cuidados


Esfuerzo y obligación de todos es el bienestar de las personas. Sin ser tal obligación cuestión doméstica, es ya responsabilidad comunal en forma de derecho al cuidado. Pues los problemas que hasta el momento eran responsabilidad privada y que resolvían las mujeres privadamente, deben de dejar serlo.
Es propósito de esta Carta poner fin a la privación de los cuidados, así como a su privatización en el hogar y en el mercado. Ya que ni el generoso servicio de las mujeres de la familia, ni los arreglos y contratos que por miserable pecunia ponen a otras mujeres a servir en casa ajena han ganado en igualdad y mejora. Siendo éstos objeto como de vergüenza, de los que poco o nada se habla. Y por si poco fuera esto, igualmente limitadas son las leyes promulgadas, que ni hacen universales los cuidados, ni acaban con su pago.
Por todo ello los cuidados deberán dejar de ser motivo de desgracia y resultado de desigual prestancia, según distancias de riqueza y posición, amistades y prebendas, que en nuestra sociedad existen y que siempre redundan en mayor desigualdad. Queda aquí establecido que los cuidados deben ser comunes, reconocidos y visibles por y para todos, y no tarea de mujeres, especialmente de aquellas más pobres o de nacimiento extranjero, que no teniendo recursos se mal venden en las plazas de los mercados domésticos, para gran desgracia del cuidado de sí mismas y de los demás.
Art. 34. Es el cuidado de las personas principio de toda vida conjunta, y por ende bien común. Pues siendo bien y servicio de gran necesidad, su reconocimiento constituye articulo primero de este Capítulo.

Art. 35. Es propósito de los Comunales del Cuidado, proporcionar poder, bienestar y salud, a toda persona que así lo necesita y quiera.

Art. 36. Es el cuidado obligación de toda persona, no siendo ya más obligación de unas que de otras. Pues siendo el cuidado tan importante para el común, no habrá ya ni ocultamiento, ni miseria en el cuidar, sino fuente de la mayor dignidad.
Art. 37. En tanto toda persona es a un tiempo cuidada y cuidadora, recibirá del común los recursos necesarios para su cuidado y/o el cuidado de otros en razón de su situación personal y social. Queda así establecido por esta Carta que habrá tiempo para cuidar y recursos para cuidar, quedando todo otro trabajo u obligación sometido a esta necesidad.

Art. 38. Los cuidados serán organizados y gestionados por las juntas comunales establecidas al efecto. Es objetivo de estas juntas el reparto de los cuidados de acuerdo con las distintas necesidades de los miembros de la comunidad.

Art. 39. La ciudad creará los equipamientos e institutos que sean necesarios para el cuidado general. Ningún centro ni servicio del común podrá ser vendido o cedido a poderes privados. De igual modo, ningún centro servirá para la obtención de lucro. Todas las empresas privadas de servicios deberán integrarse en los Comunales del Cuidado.



Título séptimo: De la salud y el bienestar físico


Los desórdenes de nuestra ciudad y el maltrato natural nos han traído malas aguas y peores aires. Son estos síntomas del deterioro ambiental que padecemos. Sabido es también que estos males se extienden a los alimentos. Redundando todo ello en enfermedades y malitias como el asma, las alergias y los cánceres modernos.
Es asimismo verdad que las economías de nuestro tiempo derivan en un permanente estado de guerra mental, y que ésta termina en estrés, gran tristeza y enorme ansiedad. Pues nuestras formas de vivir y de trabajar han acabado con principios importantes de las relaciones humanas. Y así éstas, entristecidas y agotadas, nos terminan por devolver la jugada.
Es por ello que siendo la salud bien común, y que ésta depende tanto de los buenos alimentos, como de aires y aguas puras, como de una mente relejada y fuerte, nutrida de buenas relaciones humanas, esta Constitución establecerá las medidas necesarias para que todo ello no sea sólo escrito sino también cierto.
Art. 40. Es propósito de los Comunales la salud de todas y todos. Los medios necesarios para este objeto deberán ser comunes.

Art. 41. Quedan por esta Carta garantizadas las condiciones sociales y ambientales que permiten una vida saludable universal.

Art. 42. El aire y el agua deberán ser claros y limpios, sin nocividades ni venenos, al igual que las cosas del comer y el beber. A este fin, las tierras y bosques comunales servirán para implantar nuevos modelos de agricultura y ganadería, que produzcan tanto productos sanos como compatibles con la conservación y mejora del medio.

Art. 43. Las relaciones campo-ciudad serán reorganizadas. Descampados, jardines y aparcamientos innecesarios serán convertidos en huertos urbanos y áreas de recreo. Se reducirán los viarios urbanos y las superficies artificiales. E igualmente, campos de golf, cotos de caza y clubs de tiro serán convertidos en bosques, pastos y huertos.

Art. 44. El urbanismo y los transportes serán reorganizados para evitar los desplazamientos más largos e inútiles, eliminar la contaminación innecesaria y fomentar los vehículos colectivos o no contaminantes, como la bicicleta.

Art. 45. Se modificará el sistema energético de la ciudad, a fin de alcanzar una situación de contaminación cero, tanto en el consumo como en las fuentes de producción. A este fin los Comunales de la Energía desarrollaran hasta el límite de su potencial las fuentes renovables de producción y consumo local, como las minicentrales eólicas urbanas, las energías geotérmica, termosolar y fotovoltaica.

Art. 46. Se limitarán las jornadas laborales, las tareas monótonas y repetitivas, y se acoplarán los horarios a los de la vida y su reproducción, y no al revés. Todo salario o prestación deberá cubrir como mínimo todas las necesidades vitales no cubiertas por el común.

Título octavo: De las instituciones sanitarias



Son comunes y deben serlo los hospitales, así como el personal y los medios que los componen. Pues ya no es tolerable lo que de algunos años a este tiempo viene haciendo nuestra gobernanta, que amparada en leyes extrañas ha puesto en venta lo que el dinero de todos hace posible. Y así ha hecho de nuestra sanidad negocio de grandes banqueros e intereses malsanos, haciendo hospitales privados que pasan por públicos (en tanto con dinero público son pagados), y así destruyendo el servicio y nuestra salud.
Y dado que no es posible que el sistema de salud se oriente al mismo tiempo al beneficio privado y al servicio público; pues quien sólo a su bolsillo mira, pondrá su interés primero y sólo luego la salud general; y puesto que esto es gran verdad y de lo que aquí se trata es de hacer negocio con lo innegociable, queda por esta Carta establecido, que hospitales y centros de salud, ya no serán ni públicos, ni privados, sino comunes y de todas y todos.
Art. 47. Los hospitales, los centros salud y todo el sistema de salud son bienes comunes. Pues no hay nada más importante para los Comunes, que cuidar la vida, no siendo aquí ni pensable ni posible, que haya diferencias de salud o bienestar, ni dos sistemas de salud, uno para pudientes y otro para menesterosos o personas de pocos caudales.

Art. 48. Es propósito de los Comunales de la Salud la prevención, cuidado y curación de todos aquellos que siendo madrileños y madrileñas, en razón a su residencia en la ciudad, sin distinción de procedencia, género, edad o tendencia sexual, así lo quieran, y hasta donde quieran, pudiendo hacer uso en igualdad de condiciones de estos bienes comunes.

Art. 49. Cada centro y hospital recibirá del común los recursos necesarios para su funcionamiento y siempre en razón al número de habitantes y las peculiariadades de las situaciones personales y sociales que atiendan. En aras de la sostenibilidad, se fortalecerán la formación, la prevención y los centros mixtos socio-sanitarios.

Art. 50. Todos los avances científicos, así como las tecnologías, las investigaciones y los fármacos creados en los Comunales de la Salud serán considerados bienes comunes, no pudiendo ser su uso restringido por medio de patentes o cualquier otra legislación de propiedad intelectual o industrial.

Art. 51. Los centros sanitarios serán gobernados por juntas comunales elegidas por asamblea abierta y democracia directa por el personal sanitario, no sanitario y los habitantes de la zona que corresponda.

Art. 52. Ningún centro de salud, hospital, laboratorio ni otras instituciones sanitarias gestionadas públicamente podrán ser vendidas o cedidas en su gestión a instituciones privadas. Asimismo ninguna institución pública o privada podrá desmembrar este sistema institucional ni obtener lucro con la gestión del mismo.

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